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Historia de Templo Romano

Templo Romano - C/ Claudio Marcelo 14009 Córdoba

Los vestigios del templo de Córdoba que actualmente puede contemplar el visitante se deben a la reconstrucción que el arquitecto Felix Hernández llevó a cabo acerca de las estructuras descubiertas. "Gracias a los restos conservados de la escalera del edificio, así como del altar y del pavimento original del espacio dispuesto delante del templo, Hernández pudo calcular con bastante aproximación la cota desde la que arrancarían las basas de las columnas. Como esta cota teórica no coincide con la de la cimentación conservada, tuvo que recuperar el volumen de cimientos que faltaban mediante la construcción de una serie de pilares de ladrillo sobre los que apoyaban las columnas. La restitución de las columnas se materializó con elementos de nueva construcción, utilizándose tan solo tres capiteles originales. Para la fabricación de los elementos nuevos se empleó un núcleo central de hormigón armado, mientras que las partes exteriores, como las molduras de las basas, las estrías de los fustes o la decoración de los capiteles corintios fueron realizados con ayuda de moldes" (José Luis Jiménez Salvador, 1990).

El templo, de época Flavia, presidía una plaza porticada y, probablemente, estuvo consagrado al culto imperial. La cimentación se realizó en "opus quadratum", utilizándose "opus caementicium" para la escalera. La decoración exterior estaba realizada en mármol.

Al levantar este gran edificio, la muralla oriental de la ciudad quedó, en la práctica, obliterada. Ello nos confirma, como ya antes comentamos, que en ese momento Córdoba era una ciudad en expansión y que en el contexto de la "Pax Romana" Alto Imperial las murallas, realmente, sobraban.

Por su situación en uno de los extremos de la ciudad, en una zona de fuerte pendiente y levantado sobre una gran terraza artificial que todavía le daba más altura, el edificio debía tener una visibilidad óptima para los viajeros que acudían a Córdoba utilizando la Vía Augusta, que precisamente entraba en la ciudad por la Puerta Oriental de la muralla, situada en las inmediaciones del templo, en la zona del actual Ayuntamiento. Eso mismo ocurre, por ejemplo, en Baelo Claudio (Bolonia, Cádiz), en donde la ubicación de sus templos más característicos busca conseguir, precisamente, un efecto similar de cara a los navíos que se acercaban a la ciudad. En Italica (Santiponce, Sevilla), por su parte, el templo consagrado al Divino Trajano se sitúa, de la misma forma, en el punto más álgido de la ciudad, donde la visibilidad era también óptima.

Los capiteles del templo cordobés, de gran tamaño y calculados para ser vistos de lejos, producen un intenso efecto de claroscuro, con sus prominentes volutas y hélices. En el Museo Arqueológico podrá el visitante contemplar algunos de ellos. En la Plaza de las Doblas y en los Jardines de Agricultura se encuentran, igualmente, diversos troncos de fustes de columnas procedentes de este mismo yacimiento arqueológico.

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